Lo vi en facebook, posteado por Lola Caraiba, y no puedo evitar hacerme eco de este hermoso relato.
Realmente la magia y la realidad pueden coexistir, sólo hay que ser sutiles...
Los Reyes Magos son realmente los padres … descubre por qué.
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero… que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que… -titubeó Cristina
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos … pero…
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen –respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más
entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los
conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la
entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén,
recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos
Me hago eco a través de Lola Caraiba, con permiso... es la historia más bonita que podrían contar sobre los reyes:
Los Reyes Magos son realmente los padres … descubre por qué.
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?- Sí, hija, cuéntame- Oye, quiero… que me digas la verdad- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido- Es que… -titubeó Cristina- Dime, hija, dime.- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos … pero…- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen –respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina .- Entonces no lo entiendo. papá.- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez másentusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y losconozca mejor que sus propios padres?Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, laentrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén,recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos
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miércoles, 5 de enero de 2011
jueves, 9 de diciembre de 2010
Intervalómetro y circumpolómetro DIY
¡Hola querido lector!
Después de unos días desconectado de todo y todos, vuelvo a la carga con una idea que lleva tiempo rondándome la cabeza, entre otras muchas.
Antes de comenzar a explicarte la idea, permíteme la licencia del palabro "circumpolómetro", pero no se me ocurría otra manera de describirlo, o al menos, no una condensable en una palabra.
Ah, ¿no sabes qué es una circumpolar? A grosso modo, consiste en sacar una fotografía de noche, con una exposición muy larga, de modo que salga un barrido de las estrellas a medida que gira el planeta sobre su eje (espero que no me quemen en la hoguera por esto). Si buscas un poco, encontrarás muchas imágenes de este estilo.
El término DIY significa Do It Yourself, o sea, háztelo tú mismo. Total, ¿para qué comprar un aparato plenamente funcional y estado pudiendo pegarte días diseñando el tuyo propio?
Hechas las puntualizaciones, vamos al meollo de la cuestión: aprovechando la última luna llena, y las ganas que tenían unos amiguetes de probar la fotografía nocturna, me puse al día con esta modalidad, con resultados cuanto menos, curiosos.
Si conoces/has practicado la fotografía nocturna, sabrás el curioso color que da la luz de la luna en una exposición larga. Si no has visto ninguna fotografía de este tipo, es el momento de que eches un ojo.
No pretendo extenderme en los detalles, pero sí te digo que los resultados no dejan indiferentes, y si mimas la exposición, puede parecer una foto hecha de día.
Como quiera que sea, estoy hablándote de unas fotografías con exposiciones del orden de varios minutos, y me estoy saltando el cálculo correcto de la exposición (no te va a funcionar el prueba y error... acabarás sin baterías y dormido sobre el trípode).
De hecho, en la última salida, fueron en torno a unos 4-8 minutos cada foto, ahí es nada.
La manera más común, normal, deseable y fácil es disponer de un intervalómetro: un aparatejo enchufado a la cámara, donde indicas el tiempo de exposición, y él se encarga de manejar la cámara.
Pues mira por donde... mi cámara no lo soporta. Divertido, ¿verdad? Esta es una de las pocas características que le faltan para ser perfecta (suerte que la D3000 de Nikon vino a suplir todas las carencias en la gama baja).
Como un servidor es hombre de recursos, pues tira de un mando a distancia (2-5 euros en ebay) y un cronómetro (el móvil te vale), amén de una paciencia de santo.
Eso está bien durante las dos - tres primeras fotos, luego empiezas a cansarte un poco, sobre todo por memorizar los cálculos de la exposición ideal, amén de que haya más gente con el mismo mando que tú, y montes una psicofonía de obturadores en un lugar remoto a oscuras. Y eso en el mejor de los casos, porque puedes desaparecer en misteriosas circunstancias...
Bueno, y esto es la parte simple, imagina hacer una circumpolar: 1-2 horas sacando fotos con varios minutos de exposición, y un intervalo de 5 segundos entre ellas (son datos aproximados). Si se te dan los arcades, es pan comido.
Aquí es donde entra en juego el título del post: ¿por qué no hacer un cacharrejo de pe a pa para suplir estas carencias?
No, no me he equivocado: mi cámara sigue sin tener soporte para conectar un intervalómetro, pero sí soporta el uso de mando a distancia, que no pasa de ser un led infrarrojo y un circuito con un temporizador.
Vas pillando la idea, ¿verdad?
Y googleando un poco, di con un tipo que se hizo un programita para disparar una cámara nikon desde un arduino, usando un led infrarrojo http://www.vonroth.com/Arduino/NikonIrControl/
Bien, las necesidades están claras y las piezas del puzzle también, ahora toca unirlo todo.
Eso será en la próxima entrega.
¡Hasta pronto!
Después de unos días desconectado de todo y todos, vuelvo a la carga con una idea que lleva tiempo rondándome la cabeza, entre otras muchas.
Antes de comenzar a explicarte la idea, permíteme la licencia del palabro "circumpolómetro", pero no se me ocurría otra manera de describirlo, o al menos, no una condensable en una palabra.
Ah, ¿no sabes qué es una circumpolar? A grosso modo, consiste en sacar una fotografía de noche, con una exposición muy larga, de modo que salga un barrido de las estrellas a medida que gira el planeta sobre su eje (espero que no me quemen en la hoguera por esto). Si buscas un poco, encontrarás muchas imágenes de este estilo.
El término DIY significa Do It Yourself, o sea, háztelo tú mismo. Total, ¿para qué comprar un aparato plenamente funcional y estado pudiendo pegarte días diseñando el tuyo propio?
Hechas las puntualizaciones, vamos al meollo de la cuestión: aprovechando la última luna llena, y las ganas que tenían unos amiguetes de probar la fotografía nocturna, me puse al día con esta modalidad, con resultados cuanto menos, curiosos.
Si conoces/has practicado la fotografía nocturna, sabrás el curioso color que da la luz de la luna en una exposición larga. Si no has visto ninguna fotografía de este tipo, es el momento de que eches un ojo.
No pretendo extenderme en los detalles, pero sí te digo que los resultados no dejan indiferentes, y si mimas la exposición, puede parecer una foto hecha de día.
Como quiera que sea, estoy hablándote de unas fotografías con exposiciones del orden de varios minutos, y me estoy saltando el cálculo correcto de la exposición (no te va a funcionar el prueba y error... acabarás sin baterías y dormido sobre el trípode).
De hecho, en la última salida, fueron en torno a unos 4-8 minutos cada foto, ahí es nada.
La manera más común, normal, deseable y fácil es disponer de un intervalómetro: un aparatejo enchufado a la cámara, donde indicas el tiempo de exposición, y él se encarga de manejar la cámara.
Pues mira por donde... mi cámara no lo soporta. Divertido, ¿verdad? Esta es una de las pocas características que le faltan para ser perfecta (suerte que la D3000 de Nikon vino a suplir todas las carencias en la gama baja).
Como un servidor es hombre de recursos, pues tira de un mando a distancia (2-5 euros en ebay) y un cronómetro (el móvil te vale), amén de una paciencia de santo.
Eso está bien durante las dos - tres primeras fotos, luego empiezas a cansarte un poco, sobre todo por memorizar los cálculos de la exposición ideal, amén de que haya más gente con el mismo mando que tú, y montes una psicofonía de obturadores en un lugar remoto a oscuras. Y eso en el mejor de los casos, porque puedes desaparecer en misteriosas circunstancias...
Bueno, y esto es la parte simple, imagina hacer una circumpolar: 1-2 horas sacando fotos con varios minutos de exposición, y un intervalo de 5 segundos entre ellas (son datos aproximados). Si se te dan los arcades, es pan comido.
Aquí es donde entra en juego el título del post: ¿por qué no hacer un cacharrejo de pe a pa para suplir estas carencias?
No, no me he equivocado: mi cámara sigue sin tener soporte para conectar un intervalómetro, pero sí soporta el uso de mando a distancia, que no pasa de ser un led infrarrojo y un circuito con un temporizador.
Vas pillando la idea, ¿verdad?
Y googleando un poco, di con un tipo que se hizo un programita para disparar una cámara nikon desde un arduino, usando un led infrarrojo http://www.vonroth.com/Arduino/NikonIrControl/
Bien, las necesidades están claras y las piezas del puzzle también, ahora toca unirlo todo.
Eso será en la próxima entrega.
¡Hasta pronto!
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