martes, 22 de noviembre de 2011

Carga tu equipo fotográfico sin dejarte la espalda en el intento

Hola querido lector,

discúlpame por haberme dejado ir tanto con el blog, pero ha sido una temporada un poquillo revuelta.
Quiero compartir contigo un descubrimiento interesante, y digo descubrimiento, porque varias personas se han sorprendido por lo evidente y simple de la cuestión.
El tema es el siguiente: como fotógrafo, aficionado o profesional, estarás habituado a cargar con toneladas de material a cuestas, especialmente si te gusta salir a la aventura.
No es extraño encontrar mochilas dignas de maniobras militares: cuerpo, objetivos de todo rango (gran angular, tele corto, tele, macro, etc), accesorios varios, y si vas a una sesión de modelaje, añade más cachibaches a la lista entre pies de flash, paraguas, modificadores de luz y mil cosas.
Y bien, te preguntarás cuál es el invento.
Pues ni más ni menos que ... el carrito de la compra, y no me refiero al del supermercado, que alguno estará pensando en cogerlo prestado para llevar todo el equipo, y al propio fotógrafo dentro.
Me refiero a esa cesta con ruedas que tanto se veía antaño, ahora menos, pero la mar de útil.
¿Sorprendido? Resérvate la sorpresa para cuando lo pruebes, y me cuentas qué tal te ha ido.
De momento, mi experiencia ha sido con uno que compré en Alcampo (20 y poco euros), con una cesta enorme, y todoterreno.
No, no me ha dado por tunearlo y ponerle ruedas gigantes: se trata de un carro con tres ruedas, muy útil para subir las escaleras, y para andar por caminos abruptos. No es exactamente el de la foto, pero se asemeja mucho, salvando la diferencia en las ruedas.
Obviamente, esta solución no vale para todo ni todos: hay carros más grandes, más pequeños, más endebles, más robustos, sin contar con un evidente sentido del ridículo, y quien no haya pensado esto último, dispare la primera foto.
Como decía, mi experiencia ha sido más que satisfactoria: me he movido por terreno llano, abrupto (quien viva en Gran Canaria y se haya pateado el confital de cabo a rabo, sabrá lo que digo), y el carro ha aguantado como un campeón.
Particularmente, he probado con dos configuraciones:

- Mochila bandolera, trípode giottos 9361B con rótula (pesa), bolsa con escarpines.
- Mochila bandolera, dos pies de flash con varios paraguas, estuche con dos flashes y rótulas para los piés de flash y geles y pilas, paraguas (el día no pintaba muy fino).

Puede parecer poco, pero te reto, querido lector, a cargar con la primera configuración durante kilómetro y medio por terreno más que abrupto, y con la segunda, yendo de un lado a otro durante tres horas.
Ten presente una cosa: la mochila llevaba una cuerpo reflex con objetivo, dos-tres objetivos más, portafiltros, filtros, y cacharros varios. El peso era considerable.

Un consejo: si tienes problemas de espalda, y hablo desde la experiencia, no hagas locuras y agénciate un cacharro de estos, de verdad vale la pena.

¡Hasta la próxima!